Y tengo años siéndolo. Una pequeña anécdota (o historia de terror, depende):
Hace seis años, me la pasé despierta toda la noche, trabajando. Me fui a acostar a las 6 de la mañana y me levanté 3 horas después porque tenía cita en la estética. Tenía dos proyectos por terminar ese día, porque al otro día bien temprano me iba de viaje.
Así que en la estética, mientras me arreglaban las uñas y el cabello, me puse a revisar unos textos y hacer correcciones, aprovechando cada segundo. Cuando regresé a mi casa unas horas después, fui directo a la compu a meter los cambios que había marcado en papel. Mi mamá, que no quería que me quedara con el estómago vacío, tuvo a bien hacerme unos sándwiches que comí ahí mismo. Acabé mi trabajo a las 6 de la tarde, y corrí a mi recámara a cambiarme y arreglarme ya que tenía que estar listísima en media hora. Ya tendría que hacer maletas hasta que regresara.
Ya lista para salir, revisé el email para asegurarme de que los archivos enviados al cliente se fueran sin problemas. Hasta tengo una foto de esa escena. Después de confirmar que todo estaba en orden, nos pusimos en marcha. Finalmente en el coche pude relajarme, aunque no por mucho tiempo. Apenas pasadas las 7 de la noche, iba del brazo de mi papá caminando por el pasillo central de la iglesia.
Mi nombre es Andobas y soy adicta al trabajo.
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